Friday, June 4, 2010

Onírica por Mónica Montiel.


“¿Nunca te ha pasado nada extraño?”, le pregunté a mi novio. “No sé, no, ¿por qué?”, me contestó.

Hace una semana que veo cosas raras: el lunes, Milk (mi gato) y yo hablamos largo y tendido sobre los colores de Gianni Versace y los diseños de Óscar de la Renta; ¡no sabía que tenía tanto conocimiento sobre diseñadores! En la noche ya no veo el cielo tan lejano, más bien siento que yo estoy sobre él de cabeza, las estrellas están hechas de diamantina, las he tocado, y ya no me gusta dormir sola, ahora duermo con un puerco de peluche que me cuenta su día, y es más interesante que el mío.

El martes me hice un té y pude caminar con mis tacones sin cansarme, recorrí todo el parque que va de tu casa a la mía y pude reflejarme en el pasto, el cielo cambiaba de color cada hora y todos los árboles eran frutales.

Cuando llegué a tu casa y no estabas, ya no veía nada, el pasto estaba seco, y todo olía a leche cortada, mis lágrimas salían solas, nunca me había pasado, todo estaba a flor de piel…

¡Mi puerco no me habló!

El miércoles me llamaste, ¿recuerdas? Comencé a pintar, mis colores eran perfectos, Milk me aconsejaba sobre cómo darle matiz a las manzanas rojas; pinté toda una pared sin darme cuenta, estaba enamorada de mi mano, qué mano tan mágica, ella solita hizo todo esto, por eso siempre la adorno, le pongo anillos y le hago manicure, ¡se merece mucho más! Música clásica se escuchaba afuera de mi departamento, seguramente es algún vecino culto al que le encanta Andre Rieu… ¡Qué provocativo!, ¡qué encantador! Debía saber quién era, me asomé a mi ventana y no se oía ni un grillo, sentí decepción, El puerco me confesó que había sido él, qué erudito resultó ser este puerquito, tantos sinónimos feos que hay contra él cuando es un completo amor.

Al otro día, mi mamá me platicó otra vez su infancia, y fue igual de impresionante que la primera vez, comimos un kilo de mandarinas porque previenen enfermedades degenerativas y tienen potasio… ¡Milk me dijo eso! No pensé que Milk supiera tanto, seguramente aprende cuando me voy a la escuela, ha de prender la computadora y buscar todo eso en internet,,, No importa, sabe todo menos maullar.

Decidí revisar mi mail, odio los mails, prefiero cartas normales, pero una niña normal como yo no puede detener el mundo por los mails, así que lo dejo pasar, ¡no es importante!

Tengo 2961 mails sin leer, los únicos que he leído son los tuyos, a veces son interesantes, no como el puerco, pero dicen cosas que no dices normalmente, como que te encanta Claro de Luna de Beethoven, en lugar del rock mortecino que tocas con tu banda, que si hay estrellas fugaces no te duermes hasta que acabe el espectáculo, y que el silencio combinado con el tenue sonido del reloj en una mañana deshabitada de domingo después de un día lluvioso, literal, ¡te hace sentir vivo! Es fascinante para mí porque eres un humano y me gustaría saber qué le gusta en verdad a cada humano, no siempre lo dicen, pero casualmente lo noto.

Milk me contó sobre Dalí y sobre su interés por el rock, que él mismo fue su mayor obra de arte y que tuvo una novia llamada Ultravioleta.

Mi mente cambio en 4 días, tú no estuviste ahí para disfrutarme. Hoy viernes salimos porque habíamos quedado.

“¿Eso fue lo extraño?”, me preguntó mi novio.

“No, lo raro es que nací 2 veces, como Dalí, la semana pasada era otra, morí y nací este lunes, me di cuenta de que eres especial… pero eres banal, viví sin necesitarte, y conocí muchas cosas sin que me las enseñaras.”

“¿De qué estás hablando?”, me dijo preocupado.

“Del surrealismo, de que no sabes de qué estoy hablando, pero me escuchas, y eso no es nada para mí. Mi puerco entiende, es más entretenido y culto, Milk sabe sobre arte y es buen lector." Le contesté ansiosa de que me comprendiera.

“Nada de eso existe, estás mal”, dijo enojado.

“Creo que nunca fuiste de mi interés, no te siento especial, no sabía qué era lo especial hasta que yo misma lo descubrí.. Ya no quiero que estés conmigo, tu voz no es cálida y tu mirada no cambia de color, no se te nota cuando se te dilatan las pupilas, no me imagino más.”

“Eres tan exacto, nada extremista, nada extraño.”

¿No te ha pasado que sabes que te encuentras soñando y no te preocupa lo que está sucediendo porque sabes que vas a despertar?, pues eso está pasando.

Desperté, mi puerco era un peluche común y corriente; por más que le intenté hablar nunca contestó. Milk maullaba por comida, y cuando le serví le pregunté quién era Picassso, pero me ignoró y se fue a jugar con un pedazo de algodón. No había nadie más, ese alguien que tanto maltraté no existía, nunca existió, era un sueño, tú eras un sueño, ni sé cómo te llamas, pero recuerdo tu cara, tu decepción al oír mis palabras. La pared no la había pintado, ni me había hecho manicure.

A veces es mejor soñar, o mejor es dejarse llevar mientras estás despierto y tocar las estrellas si quieres hacerlo, ¡todo es fantástico si te lo propones! Aunque sigo esperando que mi gato me aconseje sobre arte o que el puerco escuche música clásica, mientras esté viva, lo haré por ellos y por mí.

Quiero ser importante, un ícono, como los bigotes de Dalí… Quiero ser el sencillo matiz que hace a las manzanas rojas tan brillantes… Quiero ser ese reflejo del pasto…

Seré enterrada debajo de mi imaginación y mis palabras, y este sueño me ha hecho nacer de nuevo, este mundo “normal” se ha vuelto lo mejor para mí y sé que a veces es mejor soñar, o mejor dejarse llevar mientras estás despierto y tocas las estrellas si deseas hacerlo, todo es fantástico si te lo propones.

¡Estoy emocionada!


(imagen via google)

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